El Cid, también conocido como Rodrigo Díaz de Vivar, es injustamente desterrado de su tierra natal, España.
Las razones detrás de su destierro siguen sin estar claras debido a la falta de partes del poema, pero las pistas sugieren que fue injustificado e injusto.
Obligado a abandonar su ciudad natal, El Cid abandona todas sus pertenencias y se enfrenta a una vida de exilio.